Desastres ¿naturales?
Por Laura | March 7, 2010
Mientras en Haití no terminan de enterrar a sus muertos, en Chile tratan de rescatar personas aún con vida de entre los escombros.
Cuando pasamos por rachas como ésta, pareciera que el mundo estuviera sumido en un estado de calamidad permanente. Y sin querer ser pesimista, puede que así sea.
Según el recién publicado informe de la Oficina de la Naciones Unidas sobre las catástrofes naturales acontecidas del año 2000 a la fecha, en este periodo unos 38,000 desastres naturales cobraron la vida de más de 780,000 personas. De ellas, especifica el informe, los terremotos son la estrella macabra pues representan el 60%. Le siguen las tormentas con un 22% y las temperaturas extremas con un 11%. Estos dos últimos, son fenómenos que, de acuerdo a los expertos, están íntimamente ligados al calentamiento global.
Sabemos que La Tierra está bajo un proceso de trasformación continua y que lluvias, erosiones, erupciones o movimientos de tierra, a los cuales llamamos fenómenos naturales, son parte de su devenir natural. Por otro lado, nos referimos a desastres naturales cuando dichos fenómenos dejan a su paso cuantiosas pérdidas humanas y materiales. Dichas consecuencias, en muchas ocasiones, tienen que ver con la mano del hombre al alterar el medio ambiente. Hoy no es posible negar que la destrucción y degradación de los ecosistemas ha incrementado la vulnerabilidad del hombre a los desastres naturales.
Ahí está, por ejemplo, la terrible inundación de hace unas semanas en Chalco, zona donde por décadas se han construido viviendas y edificaciones a pesar del consabido alto riesgo que esto implicaba.
Claro que hay fenómenos naturales imprevisibles y que se deben a “ciclos naturales” pero, sin duda, sus consecuencias pueden agravarse debido a la mala planeación y a la falta de una cultura de previsión como pueden ser planes de emergencia o sistemas de alerta. Esto — ¿consuelo de otros, consuelo de tontos? — desde luego no es exclusivo de México, como atestiguamos cada vez que pasan estas cosas en otras partes del mundo.
En la televisión comprobamos que, en la grandísima mayoría de los casos, las víctimas son aquellas personas quienes viven en zonas marginadas o cinturones de miseria. Es decir, los pobres son casi siempre los más vulnerables; son quienes tienen mayor probabilidad de perder la vida o la de sus seres queridos o de quedarse literalmente sin nada.
Tampoco olvidemos que para cualquier país enfrentar la reconstrucción tras sufrir desastres de grandes magnitudes es, además de triste, muy costoso en términos económicos, factor que acaba por afectar a todos los sectores sociales.
El fuertísimo terremoto de ¡8.9 grados Richter! ocurrido en Chile (el de 1985 en México fue de 8.1) es uno más de los recordatorios que frente a fenómenos inevitables, normales o cíclicos de la naturaleza, no debemos bajar la guardia en cuanto a políticas de protección civil y que, como nos han dicho hasta el cansancio, seguir destruyendo el medio ambiente no hace sino dejarnos más desnudos y desprotegidos ante la madre naturaleza.
No más niños ahogados para tapar el pozo. Concientizarnos y estar preparados para enfrentar los avatares de la naturaleza parece ser la única manera de aminorar los desastres.
Laura Martín
laura@after.com.mx
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El placer de la lectura
Por Laura | February 28, 2010
El otro día tuve la suerte de que Malusa, compañera de este blog y queridísima amiga, me invitara a participar con ella en su nuevo programa de radio con una sección sobre la lectura que será todos los martes.
El programa se llama “Engatusadas” como el que tiene en la televisión, pero en éste conduce en solitario. Óiganlo: se transmite martes y jueves de 9 a 10 de la mañana por punto diez (10.10 AM).
Al sentarme a reflexionar para el programa de radio sobre el tema de la lectura y de cómo hacer para estimular a otros en su práctica,me domina la idea de que leer es un acto de elección propia donde nos afirmamos, nos conocemos y como muchos han apuntado antes, nos hacemos ciudadanos de todos los países y miembros de todas las familias.
La lectura, antes que nada, es un acto de libertad. Nadie, como nadie puede hacernos comer sin hambre, beber sin sed o enamorarnos por recomendación, puede imponernos el hábito de leer.
Leer es un verbo que se cultiva –sí- con disciplina, pero nunca a disgusto. Leer no es una enfermedad contagiosa; es una actividad seductora, que ha de conquistarnos poco a poco. Hacer de la lectura una obligación no dará jamás lectores pródigos. A los libros hay que acercarse queriendo, y con textos de nuestro interés y nuestra capacidad. A leer, como a casi todo en la vida, se aprende y se va de menos (en sentido de facilidad) a más.
Desde mucho antes que el hombre leyera, la narración oral de cuentos conquistó a todos los pueblos de la humanidad. Los griegos, ahí está el Liceo de Aristóteles, hacían lecturas en voz alta que luego eran discutidas en grupo.
La lectura en voz alta en los conventos medievales, por ejemplo, era una práctica habitual.
A propósito ahí está la anécdota de los habanos cubanos “Montecristo”. En Cuba era (y es) muy popular la tradición de leer en voz alta a los trabajadores del tabaco mientras éstos liaban. Cuentan que en una ocasión les leyeron “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas, a consecuencia de lo cual los trabajadores quedaron tan conmovidos que escribieron al escritor francés para que los autorizara a bautizar a la empresa de puros como el héroe de la novela.
Hoy la lectura se ha convertido en un acto predominantemente individual. Leer es, más que nunca, una afirmación de nosotros mismos. No impongamos a nuestros hijos lecturas; leamos con ellos y recomendémosles títulos adecuados a su edad e intereses.
Leer se trata de gusto, de placer, nunca de imposición, ni de aburrimiento, ni de castigo.Leer es un tesoro por encontrar, un mundo por descubrir, un universo único, un caballo y un jinete.
“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.” Y qué razón encierran estas palabras de la poeta estadounidense Emily Dickinson.
Como dijo Cervantes,” El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.”
Laura Martín
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Un juego para vivir otra vida
Por Laura | February 21, 2010
B. es un solitario profesor universitario que lleva una doble vida: en las noches se convierte en Unus, un guerrero humano que libra las más cruentas batallas contra horcos y dragones. Al conectarse a World of Warcraft, millones de jugadores desde cualquier parte del mundo, igual que B., dejan su vida real atrás, para vivir aventuras inimaginables en un mundo épico-fantástico. Mejor conocido como WoW, este es un videojuego 3D de estrategia, en tiempo real, de los llamados de rol multijugador y desarrollado por Blizzard Entertainment. Diversas fuentes consultadas, coinciden en que se puede hablar de unos nueve millones de suscriptores a lo largo del planeta.
A diferencia de su antecesor Warcraft, en WoW se explotan a profundidad las posibilidades de relacionarse y establecer roles entre los personajes, que tienen sus propias “personalidades virtuales”. Y es que en WoW no nada más se libran guerras fantásticas, también se hacen amigos y hasta noviazgos.
La cosa en Wow, muy pero muy simplificada, va más o menos así: Los jugadores entrarán a la Era del Caos (tiempo real) a través de un avatar (un otro yo) a un reino que habrán preseleccionado y donde pertenecerán a la Horda o la Alianza, dos bandos enemigos. Habrán escogido también la raza o especie de su personaje (como los orcos o trols para la Horda y los humanos o enanos para la Alianza) y su jerarquía (como guerreros, sacerdotes, brujos, druidas, cazadores o magos) En ese mundo podrán conversar, formar aliados y compartir hermandades con otros miembros de su misma facción.
En caso de morir, en este mundo la cosa no resulta tan trágica: puedes convertirte en fantasma o ser resucitado.
Los personajes son dinámicos: ganarán experiencia y habilidades y podrán aprender oficios. Del éxito de sus empresas, entre las cuales puede estar una batalla contra monstruos terribles o una misión especial, los jugadores podrán obtener beneficios económicos, puntos y objetos. Tal cual sucede en el mundo real, festividades tales como Halloween, Navidad o Pascua afectan la cotidianidad del juego.
Otros factores que inciden en “este mundo paralelo” son los cambios climáticos, como las nevadas, las tormentas de arena o las lluvias torrenciales. Bancos, casas de subastas, buzones para recibir y enviar mensajes, objetos o dinero, están disponibles en gran parte del territorio de Wow.
World of Warcraft ha ganado varios galardones internacionales, ha inspirado sátiras, como la que les valió un premio Emmy a los creadores de South Park y ha sido usado para anunciar productos como camiones Toyota.
Legendary Pictures ha anunciado la realización de una película sobre Warcraft, dirigida por Sam Raimi, director de la saga de Spiderman.
Wow es un juego donde los jugadores poseen la libertad de hacer lo que les dé la gana. No se trata de ganar o perder, se trata de vivir otra vida, de tener una existencia paralela.
Pagar de forma mensual con tarjeta de crédito o debito o comprando tarjetas de juego por un monto preseleccionado; permite a muchos vivir una existencia que les resulta mucho más emocionante que la suyas de simples mortales. Ahí tienen a B., quien confiesa sin tapujos que es mucho más feliz como Unus, un valiente guerrero en Wow, que como solitario profesor en una universidad de Puebla.
Laura Martín
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La esperanza nunca muere
Por Laura | February 14, 2010
Casas y casas cuyos dueños han dejado varillas grises a la vista por si el día de mañana se puede “echar otro piso”, es algo que vemos con frecuencia en nuestro país. No son casas sin terminar –la mayoría de ellas así se quedarán por sécula seculorum-, son edificaciones hechas con la firme idea de que algún día serán más grandes porque a sus propietarios les ha de ir mejor. Esas varillas de acero son una ilusión; simbolizan que “la esperanza es lo último muere”.
Como nos encanta a los mexicanos, me están construyendo un “cuarto más” en mi casa. En días pasados se “coló el techo” y, tal cual marca la tradición popular, organizamos una comida de carnitas para los trabajadores de la obra.
El colado, por si alguien no lo sabe, consiste en preparar la mezcla de cemento y mediante cubos de lata o en algunos caos medios más modernos, vaciar lo sobre el que será el techo de una construcción. Celebrar esto me ha llevado a reflexionar sobre la significación que se le da en México a esto de “tener un techo”.
Este festejar que “ya tenemos un techo” y este “agradecerles que nos lo han construído”, no deja de ser una paradoja. Los albañiles construyen viviendas pero muchos, la mayoría diría yo, no tienen y quizá nunca tendrán una propia.
Sus vidas transcurren a la intemperie, entre cemento, alambres, varillas, grava, arena, ladrillos. Los sonidos del martillo, la sierra y el taladro son su diario ruido de fondo.
El suyo es un oficio vertical: los “maestros” albañiles enseñan a los “chalanes” y es común que se transmita de padres a hijos. Es un trabajo errante que genera vulnerabilidad e inestabilidad: ¿Habrá otra obra cuando ésta termine?
Los ingresos en este medio son limitados y en algunos casos, no se les dan las mínimas prestaciones sociales. Además es una industria donde los accidentes laborales son el pan nuestro de cada día y el desgaste físico una consecuencia inherente. Pese a todo ello, la del albañil es una labor socialmente desprestigiada.
De acuerdo con cifras del INEGI, nueve de cada 10 albañiles no tienen seguridad social como prestación laboral y sólo un 23 por ciento cuenta con contrato escrito; el resto trabaja de manera informal. La escolaridad promedio en el sector es de 5.2 años, lo cual equivale a quinto año de primaria. De cada 100 albañiles sólo 34 terminaron la primaria, 15 la secundaria, 47 no tienen estudios o no los completaron, y 3.8 por ciento tiene pos secundarios.
Por ser un gremio marginal, el de los albañiles ha sido un mundo que muchos artistas han retratado. Vicente Leñero, el reconocido escritor mexicano, hace ya muchos años escribió la que quizá sea su obra capital, la novela “Los Albañiles”, cuya historia gira alrededor del asesinato del velador de una construcción. Las páginas de la novela reflejan muy bien la vida de quienes ejercen este oficio. Es una lectura muy interesante.
También, quiero recomendarles ampliamente el excelente documental titulado “En el hoyo” de Juan Carlos Rulfo, hijo del gran escritor, que trata sobre los avatares de quienes intervinieron en la construcción del llamado “Segundo piso” en la Ciudad de México.
Vaya desde este espacio mi reconocimiento a quienes llevan a la realidad la ilusión ajena de tener un techo, a sabiendas de que quizá nunca puedan festejar “el colado” del suyo. Eso sí, ya sabemos que “la esperanza es lo último que muere”.
Laura Martín
laura@after.com.mx
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El libro digital
Por Laura | February 7, 2010
Ha cambiado al papel por el archivo electrónico, su texto se lee en formato digital, se almacena en diskette, CD-Room o Internet, permite enlaces a otras páginas y/o libros en versión digital y puedes tenerlo a tu disposición tras sólo dos minutos de haberlo solicitado.
Todo parece indicar que 2010 será un año crucial para la industria editorial: el libro electrónico emerge ya como una alternativa seria y real al libro tradicional.
De momento, ha comenzado la guerra entre los dos principales competidores del mercado: el Kindle de Amazon y el recién salido del horno Ipad de Apple.
No es nada nuevo hablar de la muerte del libro tradicional. Pueden rastrearse evidencias de ello desde 1945, cuando se diseñó el proyecto del Memmex, un dispositivo que podríamos considerar el antecedente del libro electrónico, ideado para almacenar grandes cantidades de información, pero que nunca llegó a materializarse.
El libro electrónico nació en 1971 cuando Michael Hart fundó el llamado Proyecto Gutemberg de la Universidad de Illinois: una biblioteca con más de dos mil ejemplares de libros en versión electrónica y de acceso gratuito.
No fue sino hasta una década después que saldría a la venta el que sería el primer libro electrónico con fines comerciales. Se trató de un diccionario de la editorial Random House.
De ahí, el mercado no mostró gran avance hasta 1998 cuando en Gaithersburg, Maryland, se llevó a cabo la primera Feria del Libro Electrónico, donde se establecieron ciertos estándares y regulaciones para su comercialización.
El primer best seller electrónico fue Riding the Bullet, novela del afamado Stephen King. Lanzado (¿publicado?) en 2001 exclusivamente a través de Internet por la editorial electrónica Simon&Schuster a un precio de sólo dos dólares con cincuenta centavos, la novela se vendió como pan caliente: 500 mil copias (¿ya no diremos ejemplares?) durante las primeras 48 horas de haber sido puesto a la venta.
Hoy, muchos debaten sobre el futuro del libro tradicional. Robert Darnton, escritor y director de la Red de Bibliotecas de la Universidad de Harvard, cree que el lector, sobretodo en textos extensos, seguirá inclinándose por el libro impreso.”Un medio no desplaza otro”, dice Darnton en “The case for books” (El caso de los libros) y da el ejemplo de cómo la publicación de manuscritos continuó después de la imprenta de tipos movibles de Gutenberg y hasta principios del siglo XVIII: “Mi amigo el historiador del libro Donald McKenzie”, cuenta Darnton,” sostenía que, en el caso de obras con tirajes de menos de cien ejemplares, era más barato confiarlas a los copistas que imprimirlas”. “La radio no desplazó a los periódicos, así como la televisión tampoco eliminó la radio o el cine. El libro electrónico no hará desaparecer el libro clásico. Creo que más bien llegaremos a un nuevo equilibrio, una nueva ecología de lo escrito.”
Ojalá y sea así como cree Darnton. Sin embargo, mientras se da ese equilibrio entre ambos medios, será interesante observar en qué medida cambiarán los hábitos y las prácticas de lectura actuales.
Laura Martín
laura@after.com.mx
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¿Dónde quedó el Avatar?
Por Laura | January 31, 2010
La película Avatar crea un mundo policromático alucinante, maravilloso y sorprendente. James Cameron apostó por la belleza y lo ha logrado. Pero la de Avatar es una belleza hueca. Un mundo 3D visualmente apabullante tras del cual sólo encuentro una trilladísima fórmula y no la prometedora historia que esperaba de ese concepto inquietante que es el del avatar; ese álter ego que es lo que una paráfrasis a su texto original, tu otro yo.
El argumento es simple: el meollo se reduce a que A se encuentra a B, quien resulta ser nada más y nada menos que la hija del jefe de estos humanoides ¿primitivos? Ellos en un principio no aceptan a A, avatar de un extraterrestre- marine- norteamericano, pero quien finalmente terminará siendo además de uno de ellos, su salvador, frente a los terrícolas malvados que quieren extraer los recursos de su planeta sin importarles la destrucción de un pueblo ni su devastación ecológica. Nada que no hayamos oído antes.
Sin ánimo de ofender a sus fans, Avatar es una fábula antimilitarista, con tintes New Age y un collage de otras cintas donde abundan escenas que recuerdan necesariamente a Pocahontas-Danza con Lobos-Señor de los Anillos-Matrix; éstas dos últimas infinitamente superiores en el planteamiento del tema.
Eso sí, un presupuesto de 237 millones de dólares más otros 150 invertidos en la mercadotecnia han rendido frutos: Avatar ha arrebatado ya a Titanic, anterior megaproducción de James Cameron, el puesto de la película más taquillera de la historia.
La cinta es un prodigio técnico, pero también un filme predecible de buenos y de malos. Estoy segura de que cosechará muchos premios, pero de eso a ser una obra de arte existe una distancia que Avatar no fue capaz de recorrer.
Los dejo con esta cita del ensayo “La sociedad del espectáculo” publicado por Mario Vargas Llosa en el 2008 y que viene muy a cuento: “… no debemos sorprendernos de que en el cine los efectos especiales hayan pasado a tener un protagonismo que relega a temas, directores, guión y hasta actores a un segundo plano. Se me podría alegar que ello se debe en buena parte a la prodigiosa evolución tecnológica de los últimos años que permite ahora hacer verdaderos milagros en el campo de la simulación y la fantasía visuales. En parte, sin duda. Pero en otra parte, y acaso la principal, se debe a una cultura que propicia el menor esfuerzo intelectual, el no preocuparse ni angustiarse ni, en última instancia, pensar…”
Laura Mrtín
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A “tuitear” se ha dicho
Por Laura | January 24, 2010
Yes we can, Twitter. Ése era el eslogan de Barack Obama durante su campaña a la presidencia de Estados Unidos a través de “Twitter”, fenómeno web del cual aún no sabemos su verdadera trascendencia.
Lo que sí sabemos es que su popularidad va en aumento y que penetra día con día diversos sectores de la sociedad. Desde perfectos desconocidos hasta personajes relevantes o artistas famosos, cada vez son más quienes “twittean” (se pronuncia “tuitear”). Palabra esta, por cierto, derivada de “twitter” que en español quiere decir algo así como el parloteo o el trino de un ave.
“Twitter” funciona en torno al principio de líderes y seguidores. Cuando tú eliges seguir a otro usuario (líder), los tweets de éste aparecen en la página principal del sitio. Los usuarios más populares, es decir, los que tienen más seguidores, pasan de ser simples “Twitters” a ser llamados ”Twitterati”. Se trata de expresar ideas(”tweets”) en no más de 140 caracteres.
Twitter nació en 2006 a partir de un proyecto de investigación y desarrollo dentro de Obvious, LLC, una pequeña empresa de San Francisco. Al principio fue usado de manera interna por la compañía, hasta que fue lanzado al público en octubre del mismo año.
Es un hecho que tanto su ubicuidad, como su facilidad de manejo, han hecho de la red del pajarito un éxito indiscutible.
Algunas corporaciones han empezado a sacarle provecho al crecimiento de “Twitter”: buscan posicionar sus marcas en Internet, realizar investigaciones de mercado, informar a sus clientes sobre novedades o promociones o hasta facilitar el comercio electrónico.
Lo cierto es que, salvo honrosas excepciones -las mil propuestas y formas para ayudar a Haití, algunas publicaciones de interés cultural, social o político dada la presencia de destacados periodistas e intelectuales en la red social, o hechos como las denuncias que muchos iraníes enviaron en forma de tweets sobre la brutal represión del gobierno de su país ante las irregularidades en las elecciones-, en Twitter no suelen expresarse pensamientos o debates de alto nivel. Se escriben muchísimas, pero muchísimas, banalidades: desde usuarios que hablan de su marca de jeans favorita o de cuál es el papel de baño más suave, hasta quienes informan que saldrán de compras o irán a rentar una película.
El pasado mes de agosto, la empresa norteamericana de investigación de mercado Pear Analytics, estudió 2.000 tweets (procedentes de los EE.UU.) durante un período de 2 semanas y los clasificó según su contenido en: Noticias, correo basura (spam), autopromoción, palabras sin sentido, controversial y rettweets (mensajes reenviados)
¿Cuál creen que resultó la más común? Desde luego “palabras sin sentido“ con un total 40.55% del número total de mensajes incluidos en la muestra. Del resto, los mensajes de conversación representaron el 33%; los “tweets” repetidos, es decir, los retweets el 8.70% ; la autopromoción de empresas el 5.85%; los correos basura el 3.75% y “tweets” con noticias de medios de comunicación el 3.6%.
Es apenas el pasado mes de noviembre cuando el sitio estuvo disponible en español y ya hay mexicanos con una gran cantidad de seguidores. La mexicana -porque es una mujer la más popular en Twitter- más popular de este sitio parece ser la cantante Anahí con 220 mil seguidores.
Entre los extranjeros, las estrellas de la farándula Britney Spears y Ashton Kutchner tienen ¡más de 4 millones de seguidores cada uno!, mientras que el Dalai Lama 114 mil y Ricky Martín casi medio millón.
Hablar de Twitter es hablar de una nueva forma de comunicación que, según algunos, tiene un potencial ilimitado y que ha permeado incluso los usos del lenguaje: el “tuitea”, ella “tuitea”, ellos “tuitean”. ¿Será que mañana nosotros sucumbiremos y formaremos parte del contingente que ha decidido comunicarse bajo la vieja premisa que afirma: “Si lo bueno es breve, doblemente bueno”?
Laura Martín
laura@after.com.mx
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Haití: al perro flaco…
Por Laura | January 17, 2010
Al perro flaco sólo se le hacen pulgas. Resulta inevitable no decirlo con la tragedia que ha caído sobre Haití: el país más pobre del continente. Como todos sabemos, fue asolado por un terremoto a consecuencia del cual se han perdido muchísimas vidas; número que será difícil de contabilizar.
Apunto estaba de arrancarme a escribir de otro tema, cuando pensé que, a pesar de que hayan corrido ríos de tinta sobre el asunto, es importante insistir en la importancia de no olvidarnos de lo que ahí pasa, de no ser indiferentes y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a aquellos afectados por este desastre.
Cuando se cierne sobre un país una tragedia de tales dimensiones se multiplican los problemas y con ello los afectados. Ahí quedan los mutilados, quienes han perdido sus hogares, familiares, amigos o sus fuentes de trabajo, etc. A esto sumemos que, según se ha podido constatar a través de diversos medios, gran parte de la infraestructura y de las carreteras del país han desaparecido, hecho que dificulta enormemente la distribución de ayuda y hará más complicada la reconstrucción del país. Significativo resulta que se haya derrumbado el Palacio Presidencial, uno de los edificios más emblemáticos del país.
Los expertos han explicado que la magnitud de la catástrofe se ha debido a tres factores principales: la precariedad de las construcciones, la intensidad de 7.3 grados en la escala de Richter el sismo y la superficialidad del epicentro, apenas a 15 de Puerto Príncipe y a tan sólo una profundidad de 15 kilómetros.
Este terremoto no ha venido sino a agravar una situación ya de por sí paupérrima.
La República de Haití, es un país del Caribe ubicado en la parte occidental de la isla La Española, que limita al este, con República Dominicana. Su territorio abarca 27.750 km.2
Haití, según un censo de 2007, tiene una población de 8.706.497 habitantes. De ella 70% son negros, un 30% mestizos y un 10 % blancos. El Índice de Desarrollo Humano de la ONU lo ubica en el puesto 149 de 182 países (México ocupa el 53). Un 70% de la población vive en la pobreza, el promedio de hijos por mujer es de 4.86; el más alto del continente (en México 2.1) y tiene una esperanza de vida es de sólo 57 años (en México es de 75).
Por si fuera poco, durante el 2008 cuatro ciclones dejaron pérdidas en la isla por 900 millones de dólares, lo que representó el 14,6% de su PIB., daños de los cuales aún se estaban recuperando. Esto habrá que sumarlo a las pérdidas de este sismo que, según el Banco Interamericano de Desarrollo, ahora serán del 15% de su PIB.
Los testimonios hablan de que la capital, Puerto Príncipe, ciudad de millón y medio de habitantes, quedó envuelta en una nube de polvo tras el derrumbe de los edificios. Nube que nos recuerda, a quienes allí estuvimos, a la que cubría las zonas afectadas por el terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México.
Hablar hoy de Haití es hablar de una nación sumida entre sombras. Los periódicos reiteran términos como catástrofe inimaginable, infierno, zona de guerra, devastación total. No basta con sentir compasión: seamos solidarios y ayudemos con lo que esté en nuestra mano.
Laura Martín
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Lo que viene en 2010
Por Laura | January 7, 2010
Me gusta empezar los años, casi por superstición, con un recuento de lo más esperado.
Aquí les va uno brevísimo.
Este año, qué duda cabe, las tan cantadas conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución serán protagonistas indiscutibles en nuestro país. Ojalá, más allá de actos patrioteros, además de celebrar abunden las reflexiones serias sobre el proceso de construcción de este México hoy tan atribulado.
También por un bicentenario, Alemania se vestirá de fiesta: su célebre Oktoberfest cumplirá dos siglos desde que se celebrara por primera vez en Munich del 12 al 17 de octubre de 1810 por la boda del Príncipe Luis I de Baviera con la Princesa Teresa de Sajonia.
El 2010 ha sido declarado por la ONU como Año Internacional de la Biodiversidad.
Además, el maratón de Atenas celebrará el 2.500 aniversario de la gesta del soldado griego Filípides, que en el año 490 a.c. recorrió la distancia entre Marathón y Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa de Artafernes.
Filípides, según la leyenda, recorrió los 42 kilómetros que separan dichas ciudades y, tras anunciar el triunfo de Milcíades, murió debido al cansancio y las heridas. Este episodio, como podrán suponer, dio origen a la hoy tan actual carrera de maratón.
Será este el año del 250º aniversario del fallecimiento de los grandes compositores Haydn y Haendel, el 50 del escritor y filósofo Albert Camus y vendrá la sesentava edición del festival de cine de Berlín, la Berlinale, donde se exhibirá una retrospectiva con sus 40 películas más importantes.
Todo parece indicar que Escocia dará el primer paso para convertirse en un estado independiente del Reino Unido. Por primera vez el asunto se someterá a votación entre los legisladores y se espera un plebiscito para 2011, aunque la separación definitiva necesitaría la aprobación del parlamento británico.
Este es el “Año del Tigre” para los chinos y por ello, en este país precisamente como el “Tigre Asiático”, celebrarán el año donde esperan consolidar su posicionamiento global.
Ni los gravísimos estragos de la crisis en aquel país ni su brutal endeudamiento, han impedido que apenas empezar 2010 el edificio más alto del mundo, el Burj Dubai, se haya inaugurado con la máxima ostentación posible. El rascacielos puede verse a 95 Km. de distancia, tiene 828 m. de altura, 162 pisos y costó la friolera de mil quinientos millones de dólares.
En materia de ecología, a fin de año saldrá a la venta el primer coche eléctrico del cual se espera una comercialización masiva: el Chevrolet Volt. La novedad del vehículo frente a otros híbridos, radica en que el motor de gasolina no mueve el coche de forma directa, sino que está unido a un generador de 53 KW que carga la batería cuando ésta está agotándose, por lo que el coche siempre es propulsado por el motor eléctrico, usando un mínimo de gasolina.
Hasta aquí llego, pues tal como amenacé, esto no es más que un esbozo; sólo unos breves apuntes sobre el 2010. Auguro que lo más importante no está escrito aún. No me las doy de vidente, así suele pasar siempre. Suerte y ya veremos las sorpresas que nos deparan estos doce meses.
Laura Martín
laura@after.com.mx
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¿Quién es Santa Claus?
Por Laura | December 13, 2009
En estas fechas se le ve por todos lados. Se multiplica en figuras gigantes, grandes, chicas o medianas de cerámica, madera, plástico, tela o cualquier otro material imaginable. De él hay versiones chistosas, serias, modernas o antiguas.
Es mucho más viejo de lo que comúnmente se cree. Tanto, que ese gordo, barbón de traje rojo, llámese Santa Claus, Papá Noel o Sinteklass, nació hace 1600 años, en el Valle de Lyda, ubicado en Asia Menor.
Hijo de unos prósperos comerciantes, quedó huérfano tras una epidemia de peste. Nicolás, nuestro personaje, conmovido ante la miseria de los sobrevivientes de la epidemia, repartió su herencia entre una muchedumbre. De ahí partió hacia la ciudad de Myra, en Turquía, en busca de su tío quien era el obispo de la ciudad.
De acuerdo a la leyenda, su tío había muerto poco antes de su llegada y las autoridades habían decidido que el primero en pisar la iglesia sería nombrado como nuevo obispo. Ese, obviamente, fue Nicolás.
Hacia la Edad Media, por ahí del siglo XII, su nombre ya era venerado por los católicos de Oriente y Occidente.
A partir del siglo XIII, se extendió la tradición de que San Nicolás repartía juguetes y regalos la noche del 5 al 6 de diciembre. Tras la Contrareforma de 1545 a 1563, para separar la tradición de los ortodoxos, surge Christkind, el niño Jesús que repartía regalos en Navidad.
Sin embargo, para entonces Nicolás ya era Santo Patrono de Rusia y Grecia y se le conocía por toda Europa.
Para 1807, unos navegantes italianos robaron sus restos y los llevaron a Bari, lugar donde aún reposan. De ahí su nombre, Nicolás de Bari.
Fue más o menos hasta el siglo XVII cuando los holandeses llevaron la tradición a Estados Unidos.
En 1822-1823, el escritor Clemente C. Moore, le añade a la historia los renos y el trineo.
Santa Claus, tal y como lo conocemos hoy en día, es una creación del emporio Coca-Cola. Para la Navidad de 1931, el sueco Haddam Sundbloom, disfrazó a Santa Clós de rojo, blanco y negro; los colores de la marca. Ahora nos es difícil imaginar al viejo, gordo y barbón, de verde o amarillo, sus colores originales.
Actualmente, según rumores, se le ubica en algún lugar del Polo Norte y es propietario de una gran fábrica de juguetes, aunque hay opiniones encontradas sobre su domicilio real. Se sabe que ha creado un sofisticado sistema de correos, donde procesa los deseos de millones de niños.
La noche del 24 de diciembre reparte los juguetes montado en un trineo jalado por renos y no sabemos cómo es que se las ingenia para entrar a las casas.
Laura Martín
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